Montaña y el Desierto

Había leído que llegaba a Marruecos en mitad de una gran sequía y que esta había encarecido enormemente el precio del trigo. El artículo de Bloomberg decía que las lluvias habían sido en estos dos primeros meses del año, un 77% menores de lo habitual, y que la cosecha de trigo ya era un 15% menor que la de otros años por estas fechas. A este paso, se estimaba que en 2016 la producción de trigo cayese a menos de la mitad de la que fue el año pasado. Esto es una verdadera jodienda para Marruecos por dos motivos:

  • Marruecos es el segundo productor de trigo de todo África, y con esta caída de la producción su PIB se desaceleraría 1.2 puntos porcentuales (desde el 3.8% que creció Marruecos en 2015).
  • Estos tíos comen a fuerza de pan y si sube el precio del trigo están jodidos. De hecho estos tíos consumen tres veces mas trigo que la media mundial. Y doy fe, hasta la sopa la comen mojando pan. Esto preocupa hasta al rey, Mohamed VI, quien dicen ha pedido a su pueblo que rece para conseguir lluvia.

Yo miraba a mi alrededor y no paraba de pensar que yo esto no lo veo seco. Lo veo muy verde, y el pan muy barato (un pan grandote no llega a 30 céntimos)…pero es que aún me encuentro en el Rif, y muy pronto descubriré que el desierto se encuentra a pocos km de mi.

Me paro a escribir estas líneas (que voy escribiendo según se me ocurren las ideas) en un lugar lleno de arboles. Un viejo pastor me mira desde el otro lado de la carretera mientras yo bebo un Red Bull. Me hace un gesto preguntándome que si le doy, y asiento. Aunque el hombre no esta para muchos trotes, cruza la carretera. Le regalo la lata y me sonríe como un niño. Se queda tan contento y se va con la lata sin probarla. Vuelve a cruzar la carretera y cuando llega al otro lado le da el sorbo detrás de unos arboles. Le oigo toser y escupir. No le ha gustado el Red Bull.

Continúo por esta carretera estrecha y llena de agujeros que lleva desde Chefchaouen hasta Fez pasando por Ouezzane. Tengo que reconocer que ir por esta carretera ha sido una de las mejores experiencias de viaje que he tenido nunca. La carretera tiene sus agujeros, y la velocidad media apenas pasa de 60km/h, pero cuando te paras, las cosas suceden solas.

Paro y hablo con un chico que lleva un burro. Le digo que se venga conmigo con la moto a Fez y se ríe. Un poco más adelante me paro a hacer una foto y me veo rodeado de niños. Les encanta la moto, pero quieren algo más: que les regale un lápiz. Los niños aquí no piden videoconsolas ni juguetes complicados. ¡Piden un simple lápiz! La sensación que me viene me produce un déjà vu de cuando viví en Sri Lanka. La desigualdad de oportunidades que hay en este mundo es enorme, y esto lo tenemos al lado de casa. Lo primero que se me pasa por la cabeza es comprar un puñado de lapices para regalárselos al primer grupo de niños que encuentre enmi camino. Pero eso no solucionaría las cosas. Sólo conseguiría que vean a cada extranjero como un proveedor de regalos, y eso no ayuda ni al extranjero, ni a ellos.

Sigo por la carretera y el paisaje comienza a cambiar, cada vez está mas seco. Me impresionan unas montañas rojizas que se sobreponen a algo parecido a un oasis. A pocos km de allí está Fez.

Al llegar, lo primero que hago es buscar alojamiento para mi y para la moto. Voy de un lugar a otro buscando un hotel cercano a la medina en que pueda guardar la moto. Pero en la mayoría no tienen donde guardar la moto y no pienso dejarla en la calle en una ciudad grande como Fez. Después de casi una hora dando vueltas, decido pagar un poco más: 35 euros por una habitación con garaje dentro de la medina. El hotel es una verdadera pasada, uno de esos hoteles a los que podría llevar a mi madre. Cuando lo veo, el precio que me han hecho me parece hasta poco, y en booking.com lo anuncian a casi 50 euros por noche: el Blue Sky Hotel.

Vaya una aventurero de pacotilla…

Me cambio y salgo a ver Fez. Fez es la tercera ciudad de Marruecos (tras Casablanca y Rabat) y es además la capital espiritual de Marruecos (de hecho no es raro ver a gente descalza por la medina por esta razón). Tiene 1.200 años y se divide en tres zonas: la zona nueva, la zona vieja (medina) y la zona francesa (que no se dónde está). La medina de Fez es la mayor zona peatonal del mundo y la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1981. También es uno de los mayores emplazamientos medievales del mundo. A mis ojos es un gran zoco, curioso de visitar para quien no haya visto nunca esto, pero sin mucho que ofrecer. La verdad, a su favor habría que decir que es más auténtico que Marrakech. Aquí está la universidad más antigua del mundo (a la que no se puede entrar porque es ahora una mezquita), una curtiduría de piel muy famosa (en la foto) y un lugar restaurado muy bonito que nadie tiene ni idea de qué es.

Me doy varias vueltas por las calles de la medina. Me encanta este ambiente, aquí se vende de todo, desde caracoles hasta losas talladas de mármol. Cada uno contribuye con lo que sabe a este mercado que es una locura. Veo las enormes murallas y me voy a cenar. Un tajín, un zumo y un té por 35MAD, un poco más de 3euros. Aquí se regatea con todo, y el hecho de que entres a ese juego, a los marroquíes, les encanta.

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Una respuesta a “Montaña y el Desierto

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