El drama serbio

Tras la visita al monumento al holocausto en Jasenovac, marché hacia la frontera con Serbia. Pensé en ir a Borovo Selo o a Vukovar, los dos escenarios de las grandes masacres entre serbios y croatas durante la guerra de los Balcanes. Pero ya había visto suficiente aquel día. Quería cruzar la frontera Serbia, la cual me daba cierto respeto…aunque al final resultó ser un puro trámite de 10 minutos de los que salí entre risas diciendo Hala Madrid y Nadal, Nadal (pulgar arriba), Djokovic, Djokovic (pulgar abajo). Todo hombre en este mundo tiene las mismas paridas en la cabeza, así de simple.

Encontrar mi hotel en Ruma, no fue nada fácil. Estuve un buen tiempo preguntando hasta que un amable señor supo donde estaba. El hotel se encontraba en mitad de un bosque a las afueras del Parque Nacional de Fuska Gora, el primer parque nacional de Serbia. Fuska Gora tiene un cierto significado religioso también para los serbios, pues tras la invasión turca del siglo XIV, muchas iglesias ortodoxas sobrevivieron en este lugar escondidas entre bosques.

Esa noche dormí más bien poco…Serbia quería recibirme a lo grande y al poco de acostarme empecé a oir truenos que literalmente hacían retumbar las paredes del hotel. Con la baba colgando me levanté pensando que los serbios se habían echado a las armas de nuevo pero cuando me asomé a la ventana vi la mayor tormenta eléctrica que recuerdo en toda mi vida. Nunca he escuchado truenos semejantes ni he visto tantos rayos, parecía que el hotel se iba a desmoronar. La tormenta apenas duró una hora pero durante esta yo no fui capaz de separarme de la ventana.

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A la mañana siguiente todo estaba en calma. Desayuné un sandwich que bien podría haber tumbado a uno de los gigantescos serbios que se encontraban a mi alrededor, pero no dejé ni una sola miga a pesar de que hoy el día iba a ser relativamente corto.

Marche a Belgrado recordando lo poco que se de la historia de los serbios, intentando explicar su comportamiento tan a la defensiva…

El punto de vista Serbio

Los serbios como tal llevan en los Balcanes desde el siglo VIII y su primer reino oficialmente reconocido se fundó en 1217, cuando el príncipe Rastko Memanja se ganó al Papa tras sus muchos años siendo monje. No obstante los turcos llegaron desde el sur y derrotaron a los serbios en dos batallas: la batalla del río Martitza en 1371 y la Batalla del Campo de los Mirlos, o Campo de Kosovo, el 28 de junio de 1389. Recordar esta última batalla y fecha, mañana sabréis por qué, no quiero apresurarme.

Desde entonces y hasta principios del siglo XX los serbios intentaron sin éxito echar a los turcos de sus tierras, muchas veces aliándose con los austriacos, los cuales les abandonaron en infinidad de ocasiones. Recordar también esto, pues fue usado como excusa para apoyar el nacionalismo de los serbios en contra del Imperio Austrohúngaro en 1914, y por tanto causar el asesinato del Archiduque Franz Ferdinand en Sarajevo originando la Primera Guerra Mundial.

Más tarde llegó la Segunda Guerra Mundial, y los Balcanes fueron invadidos por los nazis, quienes provocaron el holocausto: los croatas Ustashas mataron a cientos de miles de serbios sin razón alguna (ver el anterior post). Esto hizo que los serbios apoyasen a los Partisanos de Tito para expulsar a los nazis, y esto hizo que más tarde el gobierno de Yugoslavia diese ciertos privilegios a los hasta entonces tan maltratados serbios.

Pero en los 80 vino otro drama para los Serbios. Los muy violentos vecinos de Serbia se quisieron independizar de una Yugoslavia con claro dominio serbio, provocando en los 90 la Tercera y última Guerra de los Balcanes.

Bien, este es el punto de vista Serbio de las cosas, un gran drama. Ellos estaban aquí primero y todo el mundo llegó a hacerles la puñeta. Los nusulmanes les invadieron y esclavizaron mientras que los europeos les traicionaron una vez tras otra. Pero ahora me dirijo al sur, hacia Kosovo. Mañana por tanto, si todo va bien os hablaré de la perspectiva albanesa de todo esto, y hablaremos de la guerra de Kosovo que ocurrió en los años 1998 y 1999.

Por ahora voy a hacer una parada en Belgrado

Belgrado

Entro a las 10 de la mañana en Belgrado. La gran urbe parece un hormiguero, agobiante, sucio, negro. El ambiente es frío y es difícil sacar sonrisas a la gente incluso haciendo todos los intentos posibles. No se qué pasa hoy pero el ambiente no me hace sentir nada cómodo. No obstante quizás soy yo, vamos a darle una oportunidad a esta gente.

Visito la ciudad y rápidamente veo que aún hay varios edificios en ruinas provocados por los bombardeos de la OTAN en 1999 con la guerra de Kosovo. El escenario es escalofriante. No faltan además carteles buscando reclutar jóvenes para el ejército.

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Tras ver esto decido moverme, decido acercarme a la Iglesia de Saint Sava, la iglesia ortodoxa más grande del país. Es preciosa, el parque que la rodea tiene un ambiente muy familiar, y el frío Belgrado que sentía se vuelve aquí más cálido. Curiosamente y tras ver lo bonita que es esta Iglesia por fuera, me doy cuenta de que no hay absolutamente nada más que una cruz en su interior. Por otro lado, me llama la atención lo desgastadas de las esquinas de las puertas de la entrada….hasta que veo que todos los que entran las están besuqueando al entrar. ¡Vaya panorama!

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Más contento y a pesar de estar en una ciudad que no podría catalogar de amigable, continúo mi camino para ver el parlamento de Belgrado….

Al llegar se me cae el alma a los pies.

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E.E.U.U – OTAN – UE : ¿Por qué protegéis a criminales de guerra albaneses?

Esto es lo que reza un cartel a la entrada del parlamento….hace casi 20 años de la guerra de Kosovo, casi 10 de la declaración de independencia unilateral de la región/ex-región Serbia y aquí los humos siguen bien calientes. El cartel muestra el símbolo del UÇK, el Ejército de Liberación de Kosovo que muchos consideran una célula terrorista que luchó contra los serbios en 1998-1999. También las fotos de algunos de sus líderes, en particular la de Hashim Thaçi, el actual presidente de Kosovo y antiguo miembro del UÇK.

El cartel me pone la carne de gallina.

Tras ver esto abandono Belgrado y me dirijo al sur, en dirección a Nis por la que un día fue la llamada Via Militaris que constuyeron los romanos. Llego directo y me meto en el hotel. Necesito una ducha y tranquilidad. Hoy mi ánimo está bajo y es mejor hacer un pequeño parón. Creo que es humano compartir esto, aunque sea contrapuesto a la necesidad imperiosa que tenemos todos hoy en día de mostrar lo jodidamente felices y guays que somos en las redes sociales. Un viaje en moto en solitario y más por un lugar como este es bonito, da fotos preciosas y una sensación de que se tienen unos cojones de espartano, sí. Pero la realidad es que los humanos dudamos, flaqueamos y tenemos variaciones del ánimo. Por muy alegres que nos mostremos al exterior la procesión interna puede ser bien distinta. Para un viaje en moto como este uno necesita una confianza en sí mismo MUY alta, y yo hoy no la tengo. Vamos a hacer un parón, mañana será diferente. Planeo contaros entonces qué ocurrió aquí en Kosovo.

Ah! Se me olvidaba comentaros. Por el camino me hice amigo de el presidente de un grupo de moteros de aspecto neo-nazi muy prometedor. Decía tener amigos en los Hell’s Angels. Justo lo que necesitaba hoy…En fin…es lo que tiene hablar con todo el mundo

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